Hace un par de semanas me encontraba de viaje en E.U.A con mi familia, mi hija de preescolar habitualmente carga consigo su iPad para entretenerse en el camino; al entrar a una tienda para niños mi hija me dice: “Papa, aquí no hay internet, ¿cómo voy a saber que más venden?”

 Su comentario me dejó en shock; a su corta edad sabía que lo que está en exhibición no es lo único que tienen las tiendas; que cada tienda tiene su aplicación para consultar el catalogo; y más importante aún que para ella es completamente normal poder acceder a la información que quiere, en el momento que quiere.

Lo anterior es un ejemplo muy sencillo sobre cómo cada vez más personas dan por sentado consultar cualquier tipo de información, en cualquier momento o lugar; hemos llegado a un punto donde la información se nos entrega “digerida” y donde no tenemos que esforzarnos mucho para entender lo que se nos muestra.

Los motores de búsqueda cada día son mejores, basta con escribir una serie de palabras relacionadas o simplemente escribir una pregunta cuando un sin fin de resultados ordenados en nivel de importancia, relevancia y relación con nuestro tema nos aparecen como por arte de magia.

Todo esto ha sido posible gracias a una de las ramas de las ciencias de la computación más estudiadas recientemente y sobre todo a una de las que más provecho se ha sacado en los últimos años, me refiero a la minería de datos.

La minería de datos podemos definirla como el estudio sobre la búsqueda de patrones en un conjunto de datos, con el fin de extraer información y transformarla en una estructura comprensible para su uso.

Sin embargo, vivimos en una época donde la mayoría de los datos existentes y almacenados se han generado en los últimos 2 años, por lo que apenas estamos empezando a comprender y explorar que podemos hacer con esta enorme cantidad y variedad de información. Es como encontrar petróleo antes de que se invente el motor de combustión interna.

 

Beneficios en la vida y los negocios

Gracias al gran universo de datos que se generan día con día, estamos conociendo más sobre nosotros y sobre nuestros patrones de comportamiento; la forma en que nos transportamos; la forma en que nos asentamos en una ciudad; la manera en la trabajamos; como nos relacionamos; en fin, muchas cosas que antes estaban ahí pero no teníamos forma de analizar, relacionar y mas interesante aún de predecir.

Es en el análisis y la interpretación de esta información, donde radica el principal valor que la minería de datos ofrece a las empresas y los negocios hoy en día. Valiéndose de métodos y técnicas de estadística y de inteligencia de datos, se analiza y relaciona la información para determinar patrones de venta u oportunidad.

Son estas técnicas y métodos los que nos han permitido avanzar a pasos agigantados en el entendimiento de los datos disponibles; seleccionando, explorando y relacionando toda la información y usarla para tomar decisiones; desde cosas tan simples como “¿qué muñeca comprar?” hasta saber “¿dónde me conviene abrir una nueva sucursal?”

El aprovechamiento de todos estos datos creará diferencias sustanciales en los negocios actuales, el conocimiento de sus clientes y de cómo se relacionan estos con su ambiente será vital para las empresas que sepan capitalizarlo y usarlo para tomar más y mejores decisiones; después de todo: la información es poder.